Hoy, esta noche después de muchas otras, vuelvo a ser quien fui alguna vez. Pero en otra versión.
Solía sentarme a escribir unas líneas, al levantarme. En el primer amanecer, luego de pasar una noche abrumadora, circundada y repleta de sueños estelares. A veces, un poco infernales de los que no daban tantas ganas de escribir.
Hoy, me encuentro en otra etapa del día, escribiéndoles.
Encerrada en una ilusión, en mi propia locura. Es el dolor de cabeza que no me deja dormir.
Los problemas a veces hacen de las suyas y no dejan que viva en paz. Pero todo puede revertirse. Una hermosa tarde de sol, imágenes que circulan por el aire. Viven recuerdos, y se sienten mucho.
La ausencia de alguien, de alquien que querés mucho, no es fácil. Pero, para eso está la gente, la buena gente.
Todo confluye en algun centro, un pozo energético que está ahí, con ese único fin. Almas desamparadas, guiadas por el amor, y la pasión hacia ese ser que hoy es luz, que hoy es canción, y es canción y poesía que sale de nuestras bocas.
Ya no recuerdo más, porque me encontraba anoche desvelada haciendo esto.
Hoy, me despierto en una calma invernal, sabiendo que estoy viva, por el sólo hecho de haber despertado, y ahora miro el sol. Miro el sol que quiere aparecerce tímidamente por mi ventana.
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