Pensé que la magia, solo duraba un instante. Que la magia en sí, era un instante.
Siempre la vida te va demostrando y poniendo a prueba.
Fue una primer noche, de no poder dormir, de sentir el cuerpo lleno de energía vibrante, de luces y rayitos de colores circular por ahí. Dormir en un sueño en el que nunca querés despertar. Sólo te despertás, y ya.
Amanecer con un sol en los ojos, un brillo en la mirada. Pero miro hacia afuera y hay un fondo gris escénico.
El humo del sueño no me deja ver. No sé si es madrugada, si ya amaneció o yo solo sigo en un sueño rebalsado de magia.
Me levanto. Me levanto, abro la puerta y salgo a mirar la vida. Todo lo que está ahi afuera es vida, estamos parados otra vez sobre el mismo suelo, donde todo pasó por ahí, pasa y seguirá haciéndolo.
¿ Que hago de nuevo acá ? ¿ Y si la magia se va ?
Se me pasa el día, baja el telón azul oscuro nuevamente, frío.
Sólo es cuestión de esperar un poco, estar tranquila, y la magia vuelve. Esa sensación de plenitud en el estómago.
De nuevo, me voy a dormir, y de mi cae un líquido cristalino, brillante con gemas plateadas. Caen en el piso, y reflejan todo el hogar.

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